
Isaac Asimov /
ˈaɪzək ˈæzəmɑf/ (en ruso А́йзек Ази́мов (Áizek Azímov), aunque originalmente И́саак Ози́мов (Ísaak Ozímov). Nótese que el apellido se ha pronunciado tradicionalmente agudo) (
2 de enero de
1920 –
6 de abril de
1992), fue un
escritor y
bioquímico ateo judío nacionalizado
estadounidense nacido en Petrovichi, en la entonces
República Socialista Soviética de Bielorrusia, exitoso y excepcionalmente prolífico autor de obras de
ciencia ficción,
historia y
divulgación científica.
La obra más famosa de Asimov es la
serie de la Fundación, también conocida como
Trilogía o
Ciclo de Trántor que forma parte de la serie del Imperio Galáctico y que luego combinó con su otra gran serie de los
Robots. También escribió obras de misterio y
fantasía, así como una gran cantidad de no ficción. En total, escribió o editó más de 500 volúmenes y unas 9.000 cartas o
postales, y tiene obras en cada categoría importante del
sistema decimal Dewey excepto en filosofía.
Asimov fue reconocido como un maestro del género de ciencia ficción y, junto con
Robert A. Heinlein y
Arthur C. Clarke, fue considerado en vida como uno de los "Tres Grandes" escritores de la ciencia ficción.
La mayoría de sus libros de divulgación explica los conceptos científicos siguiendo una línea histórica, retrotrayéndose lo más posible a tiempos en que la ciencia en cuestión se encontraba en una etapa elemental. A menudo brinda la nacionalidad, las fechas de nacimiento y muerte de los científicos que menciona, así como las etimologías de las palabras técnicas.
Asimov fue miembro por mucho tiempo de
Mensa, aunque con desgano: los describía como "intelectualmente combativos". Disfrutaba más de la presidencia de la American Humanist Association (
Asociación Humanista Americana), una organización de ideología atea.
En
1981 se nombró a un
asteroide, el
5020 Asimov en su honor. Y actualmente el robot
humanoide de
Honda se nombra como "
ASIMO", como referencia explícita a Isaac, aunque Honda haya desmentido varias veces que el nombre tenga algo que ver con el del autor.
A efectos legales se considera que Asimov nació el
2 de enero de
1920 en
Petrovichi de Gobernación Mogilevskaya,
Bielorrusia (desde
1929 hasta ahora
Óblast de Smolensk,
Rusia, a 400
km al suroeste de
Moscú y 16 kilómetros de la frontera con
Bielorrusia actual). Sus padres, Judah Asimov y Anna Rachel, de origen
judeo-
ruso, se trasladan a
Nueva York el
11 de enero de
1923, cuando el autor tenía tres años.
Su infancia transcurre en el
barrio neoyorkino de
Brooklyn, donde el joven Isaac aprende por sí mismo a leer a la edad de cinco años. La juventud de Isaac transcurre entre los estudios y el trabajo en las distintas tiendas de golosinas que su padre rentaba en el barrio de Brooklyn. Fue entre esos estantes llenos de revistas donde el joven Isaac se encuentra por primera vez con la
ciencia ficción. En su adolescencia temprana escribe sus propias historias y a los 19 años comienza la publicación de sus relatos de ciencia ficción en las revistas (ahora clásicas) de ficción llamadas «
pulps».
Se gradúa como bioquímico en la
Universidad de Columbia en
1939. Al ser rechazado para ingresar a las escuelas de medicina de las universidades de Nueva York, regresó a Columbia y decidió tomar un postgrado de
química, título que obtuvo en
1941. El siguiente año,
1942, fue particularmente significativo para Asimov, al partir hacia la ciudad de
Filadelfia donde tomó un trabajo como investigador químico en los astilleros de la marina de guerra estadounidense, empleo que mantendría en el transcurso de la
Segunda Guerra Mundial. En
1948 consigue el
doctorado en química accediendo a la
Universidad de Boston, donde permanecerá como asociado pero sin opción a enseñar. La universidad deja de pagarle el salario en
1958, pero para entonces, los ingresos procedentes de su trabajo como
escritor son mayores que los que consigue con su labor universitaria. Asimov permanece en la facultad como
profesor asociado, y en
1979 le ascienden a profesor titular. Sus documentos personales de los años
1965 en adelante se archivan en la
Biblioteca Mugar Memorial de la Universidad de Boston, donde ocupan 464 cajas en 71
m de estanterías. En
1985 es elegido Presidente de la Asociación Humanista Americana, cargo que ocupa hasta su muerte en
1992. El sucesor, amigo y colega de Asimov en su trabajo como escritor fue
Kurt Vonnegut. Fue también, hasta su muerte, vicepresidente honorario del club
Mensa.
Asimov se casa el 26 de julio de 1942 con
Gertrude Blugerman, con la que tiene dos hijos: David, nacido en 1951 y Robyn, en 1955. Tras un largo periodo de separación, se divorcian en 1973 y a finales de ese año se casa con Janet O. Jeppson.
Asimov muere el
6 de abril de
1992 tras un fallo
coronario y
renal. Le sobreviven su viuda Janet y sus hijos habidos en su primer matrimonio. En
2002,
Janet Asimov reveló en su propia biografía que la muerte de Isaac Asimov fue debida al
SIDA, enfermedad que contrajo durante una operación de
bypass en
1982.
Isaac Asimov fue un
humanista y un
racionalista. No se opuso a las convicciones religiosas genuinas de los demás, pero se enfrentó a las
supersticiones y a las creencias infundadas. Tenía un miedo a volar que hizo que sólo viajara en avión dos veces en toda su vida, lo que le hizo pensar que podía padecer de
acrofobia. Asimismo padecía
claustrofilia, es decir, le gustaban los lugares pequeños y cerrados.
Asimov era un
progresista en temas políticos, y un seguidor incondicional del
Partido Demócrata de los
Estados Unidos. En una entrevista televisiva a principios de los
setenta, respaldó públicamente a
George McGovern. Se sintió muy desilusionado cuando vio las tácticas, que él consideraba irracionales, de los activistas progresistas desde finales de los años sesenta en adelante.
Su defensa de las
aplicaciones civiles de la energía nuclear sobre todo tras el accidente nuclear de la
Isla de las Tres Millas dañó sus relaciones con la izquierda. Publicó mucho sobre el
control de la natalidad, reflejando la perspectiva articulada por
Paul R. Ehrlich.
En los últimos años de su vida, Asimov condenó el deterioro de la calidad de vida que percibía en la ciudad de
Nueva York al reducirse las inversiones por la huida de la clase media a los suburbios. Su último libro de no ficción, «
La Ira de la Tierra», escrito junto con otro autor de ciencia ficción,
Frederik Pohl, trata de aspectos medioambientales como el
calentamiento global y la destrucción de la
capa de ozono.
La carrera de Asimov puede dividirse en varios períodos. En sus primeros años el tema dominante fue la
ciencia ficción, iniciándose con relatos cortos en
1939. En
1950 publica su primera novela
Un guijarro en el cielo. Esta etapa duró hasta
1958, terminando con la publicación de
El sol desnudo. A continuación, disminuyó de manera importante su producción de libros de ficción mientras se dedicaba a otros temas. En los siguientes 25 años publicó solamente cuatro libros de ciencia ficción. A partir de
1982, se inició la segunda etapa de su carrera en ciencia ficción con la publicación de
Los límites de la Fundación. Desde entonces y hasta su muerte, Asimov publicaría muchas secuelas de sus novelas ya escritas, dándoles un tratamiento de conjunto en una forma que seguramente no había él mismo previsto.
Según su punto de vista, Asimov pensaba que sus contribuciones más duraderas serían las
Tres Leyes de la Robótica y la serie
Fundaciones (véase Yours, Isaac Asimov, p. 329). Más aún, el
Diccionario de inglés de Oxford le da crédito al introducir las palabras
positrónico,
psicohistoria y
robótica en el
idioma inglés. La primera de estas palabras se aplica a una tecnología enteramente ficticia, aunque basada en el nombre de la
partícula subatómica de
antimateria opuesta al
Electrón, el
Positrón, mientras que la segunda se utiliza con frecuencia en un sentido diferente al empleado por Asimov; sin embargo, el uso de robótica continúa aplicándose con el sentido dado por Asimov.
La carrera de Asimov puede dividirse en varios períodos. En sus primeros años el tema dominante fue la
ciencia ficción, iniciándose con relatos cortos en
1939. En
1950 publica su primera novela
Un guijarro en el cielo. Esta etapa duró hasta
1958, terminando con la publicación de
El sol desnudo. A continuación, disminuyó de manera importante su producción de libros de ficción mientras se dedicaba a otros temas. En los siguientes 25 años publicó solamente cuatro libros de ciencia ficción. A partir de
1982, se inició la segunda etapa de su carrera en ciencia ficción con la publicación de
Los límites de la Fundación. Desde entonces y hasta su muerte, Asimov publicaría muchas secuelas de sus novelas ya escritas, dándoles un tratamiento de conjunto en una forma que seguramente no había él mismo previsto.
Según su punto de vista, Asimov pensaba que sus contribuciones más duraderas serían las
Tres Leyes de la Robótica y la serie
Fundaciones (véase Yours, Isaac Asimov, p. 329). Más aún, el
Diccionario de inglés de Oxford le da crédito al introducir las palabras
positrónico,
psicohistoria y
robótica en el
idioma inglés. La primera de estas palabras se aplica a una tecnología enteramente ficticia, aunque basada en el nombre de la
partícula subatómica de
antimateria opuesta al
Electrón, el
Positrón, mientras que la segunda se utiliza con frecuencia en un sentido diferente al empleado por Asimov; sin embargo, el uso de robótica continúa aplicándose con el sentido dado por Asimov.
Gran parte de la
ficción de Asimov se basa en el tema del
paternalismo. Su primera historia de
robots, «Robbie», cuenta la historia de una niñera robótica. A medida que los robots se hacen más sofisticados, sus intervenciones son más sutiles. En «Evidencia», un robot camuflado como humano consigue un cargo electo. En «
El conflicto evitable», los robots quitan el protagonismo a la
Humanidad, actuando como niñeras de toda la especie.
Posteriormente, en «
Robots e Imperio», un robot desarrolla lo que se llama la «
Ley Cero de la robótica», que establece que «un
robot no puede dañar a la
Humanidad, ni por inacción, permitir que ésta se ponga en peligro». También decide que la presencia robótica está sofocando la libertad de la Humanidad, por lo que la mejor línea de acción es la desaparición por sí mismos de los robots. Una historia que no es de robots, «
El fin de la eternidad», muestra un conflicto similar y una misma resolución.
En la serie de la
Fundación, que originalmente no tenía robots, el personaje
Hari Seldon desarrolla la ciencia llamada
psicohistoria a través de la que podrá lograrse crear un imperio después de 1.000 años. Esta serie tiene su propia versión de los guardianes de
la República de
Platón en el libro «
Segunda Fundación», que perfeccionan y protegen el plan. Cuando Asimov termina de escribir la serie en los años cincuenta, la Segunda Fundación eran presentados como los protectores de la Humanidad. Cuando en los años ochenta revisita la serie, le da un tono aún más explícito al tema paternalista.
En «
Los límites de la Fundación» introduce el planeta «
Gaia», obviamente basándose en la
hipótesis Gaia. Todo animal, planta y mineral de Gaia participan de una conciencia común, formando una super-mente que trabaja conjuntamente para el bien común. Al final de esta novela, el protagonista
Golan Trevize debe decidir si permite o no el desarrollo de «Galaxia», una mayor versión de Gaia que abarca toda la galaxia. Además se introduce a los robots en el universo de la Fundación.
Aun así, es en «
Fundación y Tierra» donde aparecen los primeros robots de la serie que interactúan con los personajes. Y las posteriores
precuelas, «
Preludio a la Fundación» y «
Hacia la Fundación», exploran su comportamiento con mayor detalle. Los robots se han revelado como ocultos benefactores de la humanidad.
Otro tema frecuente, tal vez el revés del paternalismo, es la opresión social. «Las corrientes del espacio» toma lugar en un planeta donde crece un fibro-vegetal único, y a los campesinos los explotan los aristócratas de un planeta cercano. El héroe de «
En la arena estelar» ayuda a un planeta que es oprimido por un arrogante imperio interplanetario, los Tyrann.
Las víctimas de la opresión son muchas veces la gente de la Tierra (a diferencia de colonos en el espacio) o los robots. En «El hombre Bicentenario» un robot lucha contra el prejuicio para hacerse aceptar como humano. En «Bóvedas de acero», la gente de la Tierra siente antipatía hacia los ricos «espaciales» de otros planetas y trata a los robots (asociados con los espaciales) de una forma semejante a la de los norteamericanos blancos trataban a los negros a principios del
siglo XX, por ejemplo, dirigiéndose a ellos como muchacho. «El guijarro en el cielo» muestra una situación parecida: el Imperio Galáctico gobierna la Tierra y su gente usa términos tales como Miserable terrícola (Earthie-squaw), sucio terráqueo o simplemente terráqueo, pero la Tierra es una dictadura teocrática que impone la eutanasia a todos a la edad de sesenta años. Los héroes son Bel Arvardan, hidalgo galáctico que tiene que superar sus prejuicios y Joseph Schwartz, un sesentón estadounidense del
siglo XX que había emigrado desde Europa, donde su pueblo fue perseguido (es bien posible que fuera
judío), y se encuentra transportado en el tiempo hasta la época de Arvardan. Tiene que decidir si ayuda a una sociedad oprimida que no lo considera apto para seguir viviendo.
Aun otro tema frecuente de Asimov es el pensamiento racional. Fusionó el misterio policíaco con la ciencia ficción en la novela «Bóvedas de acero» (
1954) y en los cuentos de «Misterios de Asimov», en los que generalmente jugaba limpio con el lector introduciendo temprano toda ciencia y tecnología involucrada en la resolución de la trama. Más tarde produjo obras de ficción policíaca, incluyendo la novela «Asesinato en la convención» y los «cuentos de los Viudos Negros», en los que siguió la misma regla. Frecuentemente en toda su ficción, las escenas importantes son esencialmente debates, siendo el ganador el lado más racional, el más humanitario, o simplemente el más persuasivo.
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Quise realizar este posteo ya que es una de las personalidades referentes al ateísmo judío y además de tener frases como esta:
Rendirse ante la ignorancia y llamarla Dios siempre ha sido prematuro, y sigue siéndolo hoy. Isaac Asimov.
Salud!